jueves 9 de diciembre de 2010

"como el agua cristalina Señor, más claro que el azul resplandeciente de una mañana de verano, Puede ud. confiar en mí, Señor"

Mientras andábamos por el borde del muelle, iba yo aparentemente tranquilo. Pero cavilando todo el tiempo: así que Georgi seria ahora el general, dictando lo que teníamos que hacer o no hacer, y Dim su perro faldero de sonrisa boba. Pero de repente caí en la cuenta que el pensar es para los atristos y que los ominosos cuentan con la inspiración y con lo que el Deñor manda. Porque ahora venia en mi ayuda una música deliciosa, había una ventana abierta, con un tocadiscos en marcha, y en seguida videé el camino a seguir…

domingo 13 de junio de 2010

Danza


...y mis lágrimas van siempre conmigo,
cayendo, para toda la eternidad,
al compás que marcan mis latidos,
agónico bombeo de un corazón
histriónico e histérico,
...hambriento de vida

frenético ritmo de un demoniaco trance,
mi siniestro director,
coreógrafo de los míos pasos:
de esta vida sin bio-grafía, ni conciencia,
ni culpa ya de vivir.

Sublime cuerpo destronado,
macabra orquesta de instrumentos vitales,
exiliados de un cuerpo que los rechaza...
ya: desde ahora y para siempre,
y que no los desea -nunca más- como orgánicos,
sino como el revolucionario espectáculo
apocalíptico
de una manada de células desorganizadas,
fugadas de sí mismas,
libres por fin:
en este su lamento y en este su éxodo lunar.

LLoro a la inmensa nada que piso,
danzando descalza,
acariciando en mi horizonte, en mi ocaso, las dunas,
exiliada en este desierto que arde
de tanto... y tanto, y tanto...
frío.

y es así, y por eso mismo,
que es de mi entera propiedad
este desierto que piso,
pues sólo se posee
aquello que se vive caminando,
y más se posee
cuanto menos equipaje se lleva.

Jamás seré dueña
de aquello otro que se me presenta como abundante,
aquello que sólo se posee
cuando se contempla
tras los asépticos cristales:

ventanas, lentes, pantallas...
... VÍDREOS
no puedo ver:
empañados están por mis lágrimas;
no puedo tocar:
innacesible es para mí vuestro mundo.
Vuestro mundo real.

Sólo se posee
lo que se vive y se pisa:
la arena del desierto
y el fuego que de ella brota.
Tan frío...

nómada de todo,
desposeída en mi arrojo,
poseída por el fuego y la aridez del desierto,
y mi caricia,
para siempre.

Feliz en mi inmensa tristeza,
inmensa como este suelo de la nada
donde lloro.
.
.
.
Danzando.
.
.
.

"¡No es grato morir, Señor,
si en la vida nada se deja,
si en la muerte nada es posible,
sino sólo lo que pudo dejarse en la vida!"

Diamanda Galàs
"Defexiones"

LA AURORA


Escupe sangre
es el rocío
la espada que me dará muerte

desde el brocal del pozo
mira el cielo estrellado
posee la transparencia de las lágrimas

Te encuentro en la estrella
te encuenrto en la muerte
eres el hielo de mi boca
tienes el olor de una muerta

tus senos se abren como la cerveza
y me sonríen desde el más allá
deliran tus dos largos muslos
desnudo es tu vientre como un estertor

eres bella como el miedo
estás loca como una muerta.

Innombrable es la desdicha
el corazón una mueca
lo que da vueltas en la leche
la risa loca de la muerte

Ha salido una estrella
eres soy el vacío

ha salido una estrella
dolorosa como el corazón

reluciente como una lágrima
silbas es la muerte
la estrella cubre el cielo
dolorosa como una lágrima

sé que no me amas
pero la estrella que sale
cortante como la muerte
agota y retuerce el corazón

Estoy maldito he aquí a mi madre
qué larga es esta noche
mi larga noche sin lágrimas

noche avara de amor
oh roto corazón de piedra
infierno de mi boca de ceniza

eres la muerte de las lágrimas
maldita seas
mi corazón maldito mis ojos enfermos te buscan

eres el vacío y la ceniza
pájaro sin cabeza cuyas las alas la noche golpean
el universo está hecho de tu escasa esperanza

el universo es tu corazón enfermo y el mío
latiendo hasta rozar la muerte
en el cementerio de la esperanza

mi dolor es la dicha
y la ceniza el fuego


Diente de odio
estás maldita
quien está maldita habrá de pagar
pagarás tu parte de odio
el horrible sol morderás
quien está maldito muerde el cielo

conmigo desgarrarás
tu corazón amado por el espanto
tu ser estrangulado de tedio

eres la amiga del sol
no hay para ti descanso
tu cansancio es mi locura

Boñiga en la cabeza
estallo odio el cielo
quién soy yo para escupir las nubes
amargo es mi ser inmenso
mis ojos son gruesos cerdos
mi corazón tinta negra
mi sexo es un sol muerto

las estrellas caídas en una fosa sin fondo
lloro y mi lengua fluye
poco importa que la inmensidad sea redonda
y ruede en un cesto de sonido

amo la muerte y la convido
en la carnicería de Saint-Père.

Negra muerte mi pan eres
te como en el corazón
es el espanto de mi dicha
la locura llevo en mi mano.

Anudar la cuerda del ahorcado
con los dientes de un caballo muerto.

Suavidad del agua
rabia del viento

carcajada de la estrella
mañana soleada

nada importa que yo no sueñe
nada importa que yo no grite

más lejos que las lágrimas de la muerte
más arriba que lo hondo del cielo

en el espacio de tus senos.

Límpido de pies a cabeza
frágil como la aurora
el viento ha roto el corazón

en la dureza de la angustia
la noche negra es una iglesia
donde se degüella un puerco

temblorosa de pies a cabeza
frágil como la muerte
agonía mi amada hermana

eres más fría que la tierra.

Reconocerás la dicha
al verla morir

tu sueño y tu ausencia
acompañan en la tumba.

Eres el latido del corazón
que escucho bajo mis costillas
y el aliento de suspenso.

Mis sollozos en tus rodillas
quebrantaré la noche

sombra de alas en un campo
mi corazón de niño perdido.

Hermana mía riente eres la muerte
desfallece el corazón eres la muerte
entre mis brazos la muerte

hemos bebido eres la muerte
como el viento eres la muerte
como el rayo eres la muerte

la muerte ríe la muerte es la alegría
Sólo tú eres mi vida
sollozos perdidos
me separan de la muerte
te veo tras las lágrimas
y adivino mi muerte

si no amase la muerte
el dolor
y desearte
me matarían

tu ausencia
tu infortunio
me dan náuseas
tiempo para mí de amar la muerte
tiempo de morderle las manos.

Amar es agonizar
amar es amar morir
los monos hieden al morir

mucho desearía mi muerte
soy demasiado blando para eso
muy cansado estoy

te amo tanto como un chiflado
me río de mí mismo asno de tinta
que rebuzna a los astros del cielo

desnuda te reías a carcajadas
gigantesca bajo el baldaquino
me arrastro para dejar de existir

deseo morir por ti
quisiera aniquilarme
en tus caprichos enfermizos.

George Bataille. Lo arcangélico y otros poemas

sábado 26 de diciembre de 2009